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lunes, 9 de enero de 2012
DESCONCIERTOS (THE POLECATS Y NU NILES)
Concierto celebrado el pasado Sábado 12 de Noviembre de 2011 en El Sol (Madrid). Público: 150 personas aproximadamente.
El sexto trabajo de estudio de los barceloneses Nu Niles ha sido producido por Martin “Boz” Boorer, ahora más conocido por ser el actual director musical de la banda de Morrisey, pero sobre todo para los amantes del Rockabilly británico, por ser uno de los miembros fundadores de The Polecats allá por 1977; por lo que no es de extrañar que ambos compartiesen escenario en la capital en esta mágica velada, en la que a la postre, precisamente el gran ausente fue el propio “Boz”.
El homónimo último trabajo del grupo catalán estuvo a punto de no ver la luz por el accidente sufrido por su baterista Blas Picón, pero finalmente decidieron grabarlo sustituyéndolo por el notable Anton Jarl de “Mambo Jambo”. Este disco es el que precisamente presentaron esta noche ante la parroquia madrileña, aunque también cayeron temas de trabajos anteriores: “I let mess her my hair” (“Destination Know”), “Shot shot shot” (“You didn´t come to my funeral”) -de su época de composiciones escritas en inglés-, “Every nena”… De las nuevas destacaron: “Bajo tu colchón” (de lo mejorcito que han compuesto en su carrera), “No lo vi venir” y “Nada será eterno”, que demuestran la línea continuista de las composiciones de Cobo, Kovacevic y Picón con respecto a largos pasados, pero con un poso más pausado y clasicista (el hillbilly a pasado a mejor vida y las reminiscencias con bandas primigenias del Rock and Roll en la Ciudad Condal como Los Rebeldes, son cada vez más evidentes), con el castellano como lengua elegida para transmitir sus mensajes y con un mayor número de matices en las melodías. La fuerza la sigue poniendo no obstante el poderoso Iván Kovacevic al contrabajo, que estuvo inmenso sobre todo en la contundente “El crujir de tus rodillas” (de los mejor de la noche). La mano de Boorer también se nota en muchos de los temas, algo que inevitablemente nos trae a la mente a los Stray Cats, ya que el salvajismo punk de The Polecats es algo que no ha empapado la pureza del sonido de Nu Niles. Una pureza y corrección en la ejecución que ya son marca de la casa y que les ha servido para ganarse el respeto y el cariño del público. Un respeto que por supuesto yo también les profeso, pero que aún así no evita que una vez más me quede la sensación de que el trío barcelonés podría dar mucho más de sí, que sigue ofreciéndonos shows demasiado estáticos y que podrían si quisiesen dotar de una mayor garra, contundencia y alma a unas composiciones que no acaban de explotar con toda la fuerza que deberían. Algo que esta noche fue más evidente que nunca cuando a continuación saltaron a escena unos incendiarios The Polecats que derrocharon fuerza y clase a raudales, sobre todo gracias a un hipermotivado Tim Worman, que demostró lo que significa salir a comerse el escenario a “bocaos”; y eso pese a que ya no tienen nada que demostrar a estas alturas de la película, en la que ya han escrito con letras de oro su nombre en la historia musical del Rock and Roll, sobre todo gracias a ese “Polecats are go!” (1981), que es sin duda uno de los mejores discos de rockabilly europeos de todos los tiempos.
Y es que treinta y tantos años después de su formación, la banda londinense sigue en un estado de forma acojonante y derrochando altas dosis de esa energía tan cercana al punk, que ha definido su sonido, sus trabajos de estudio y sus directos hasta día de hoy. Si a ello le sumamos que poseen un repertorio plagado de canciones memorables -“Big green car”, “Get ready Amber”, “Hip hip baby”, “Sunglasses”, “Crash the party” y por encima de todas ellas las míticas “Make a circuit with me” y “Rockabilly guy”- que encima aderezan con versiones brutales de clásicos como la del “John I´m only dancing” de Bowie con la que abrieron su actuación, la de “Jeepster” de T-Rex (trepidante y cercana al “psycho”) y la del “What do I get” de The Buzzcoks (salvaje); que imprimen un ritmo trepidante a sus actuaciones (ésta, con dos tandas de bises incluidos) y que son capaces de mezclar con sapiencia el sonido de Stray Cats con la fiereza de los más grandes iconos del punk de la historia; es evidente que asistir a uno de sus directos sigue siendo a día de hoy una experiencia inolvidable.
Sudor, garra, riffs endiablados, toques surf, un poquito de punk y un mucho de Rock and Roll es la fórmula de su éxito. Y por encima de todo, unas enormes ganas de seguir disfrutando con la música y de seguir demostrando lo grandes que son, sin buscar vivir de rentas pasadas y siendo igual de inconformistas que cuando surgieron.
Conciertazo el suyo.
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viernes, 16 de diciembre de 2011
DESCONCIERTOS (JD McPHERSON)
Concierto celebrado el pasado Jueves 10 de Noviembre en El Sol (Madrid). Público: lleno.
El primer disco en solitario de JD McPherson, antes al frente de Starkweather Boys, “Signs & Signifiers”, ha sido considerado por la crítica especializada como uno de los mejores discos de Rock and Roll del año y ha contado además con el beneplácito del público más purista: esos rockers de la Vieja Escuela que en la mayoría de lugares (también en nuestro país) son los que suelen aconsejar con sus opiniones por donde van los tiros, a las nuevas hornadas de amantes del género, a los cachorros de nuevo cuño y al resto de rockers y “advenedizos” (jerarquías mandan) menos exigentes en cuanto a valorar y preponderar el clasicismo de bandas y solistas que escuchan. No es de extrañar por tanto que en esta velada hubiese un predominio casi absoluto de tupés y patillas y no se viese un mayor eclecticismo en el público, más propio de otros artistas centrados en el revival, tipo Kitty, Daisy and Lewis, por poner un ejemplo. Esto por un lado es un claro ejemplo de que la esencia de las canciones que componen “Signs & Signifiers” es de una pureza estilística que evoca a los gloriosos 50´s y a los más grandes maestros del género -Howlin Wolf, Elmore James, Bo Diddley, Chuck Berry…-, y por otro, una muestra más de que por desgracia este tipo de música, pese a poseer como en este caso una calidad aplastante, un sonido exquisito, una elegancia abrumadora y un ritmo estratosférico, apenas llega, es conocida ni valorada, por un público más masivo. Lo que a su vez es motivo de orgullo para un público que sobre todo valora la autenticidad y una identidad propia, única, diferente (y minoritaria) y gusta de guardar en secreto sus joyas; y que por tanto rehuye y huye de modas y estilos más masivos, generales y generalistas; pero en el fondo provoca que haya ciertos sectores de la audiencia, con las orejas potencialmente más abiertas, a las que apenas les lleguen estos sonidos, lo que provocaría que artistas de este calibre alcanzasen un reconocimiento mucho mayor del que poseen.
No obstante, con actuaciones como la de esta pasada velada, de Rock and Roll con mayúsculas en particular y de Música con mayúsculas en general, me temo que JD y compañía van a incrementar notablemente su nómina de adeptos allá donde vayan, porque poseen una calidad incuestionable que subyuga con una facilidad asombrosa. La fórmula de su éxito es el resultado de una conjunción de talentos abrumadora. Que JD canta con una suficiencia increíble es algo que ya se ha comentado miles de veces, pero a esto hay que añadir algo que no se ha resaltado tanto y es que toca la guitarra -una preciosa Fender Telecaster como no podía ser de otro modo- de forma avasalladora y endemoniada, gracias a una velocidad en sus dedos que hacía mucho que no veía y generando unos sonidos afilados y punzantes de esos que se clavan como puñales en la memoria para no marcharse jamás. Al de Oklahoma además le acompañan el portentoso Jimmy Sutton al contrabajo, que además es el productor del disco y sobre todo en el directo, es el que lleva el peso de los temas con una base rítmica brutal, atronadora y sin fisuras; Alex Hall a la batería, que atesora una clase con las baquetas exquisita y además se ha encargado de las mezclas en “Signs & Signifiers”; y Jonathan Doyle al saxo, que es quien se encarga de elevar el tono general del conjunto con sus enrevesados, coléricos y casi enloquecidos (el espíritu de James Chance sobrevoló la sala personificado en él) solos y sobre todo de aportar un abanico de matices que hacen que el sonido 50´s suene fresco y revitalizador sin perder ni un ápice de su primitiva esencia.
A este talento hay que añadir una enorme actitud y un despliegue de energía encomiable. Prueba de ello es que McPherson comenzó la actuación algo dubitativo debido a unos problemas en su garganta más que evidentes, por lo que pidió disculpas al público varias veces. Lejos de restarle puntos al devenir del concierto, el esfuerzo de JD por superarlos creciéndose ante las adversas cirscunstancias y consiguiéndolo finalmente -su voz se fue calentando hasta eclosionar con una intensidad demoledora en la recta final de la noche-, otorgó a la figura del cantante un plus de brillantez cimentado en su fuerza, garra y pundonor sobre las tablas.
Del repertorio, simplemente decir que fue uno de los mejores compendios de R ´n´ R, swing, boogie y blues que se pueden degustar a día de hoy en el planeta, sobre todo porque el cantante norteamericano consigue transmutarse según el tema interpretado, en algunos de los más grandes maestros del género. Así, con “Scandalous”, tema con el que abrieron la noche, JD evocó al Little Richard más huracanado; con “Dimes for nickels” y “B.G.M.O.S.R.N.R.” a Chuck Berry; con “I can´t complain” a Elmore James; con “Wolf teeth” (ya en los bises, acojonantes por cierto) al homenajeado Howlin Wolf y su negra alma de blues; a Jackie Wilson con “North Side Gal”; y con “Signs & Signifiers” a Bo Diddley. Mención especial merecen las dos versiones incluidas en su álbum de de debut: “Country boy” de Tiny Kennedy y “Your love” de los Bellfuries de Joey Simone, y la también increíble versión que se marcaron del “Carol” de Chuck Berry. Un lujazo para una memorable velada de exquisito sabor añejo.
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jueves, 3 de noviembre de 2011
DESCONCIERTOS (EVIL EVIL GIRRRLS & THE MALVADOS)
Espectáculo celebrado el pasado Martes 25 de Octubre de 2011 en El Sol (Madrid). Público: lleno dentro del formato “Los Martes al Sol” en el que se reduce el aforo original de la sala a la mitad para crear un espacio más acogedor e intimista.
Evil Evil Girrrls & The Malvados es una compañía de Burlesque -quizás sería más correcto decir de Nuevo Burlesque- que a tenor del éxito obtenido tras este show en El Sol, va a repetir actuaciones periódicamente en el futuro, en dicha sala. El Burlesque no es otra cosa que un espectáculo teatral que nace de la mezcla de diferentes géneros como la Comedia del Arte, el music hall y el vodevil. En este caso, la música en directo corrió a cargo de The Malvados, quienes interpretaron temas clásicos típicos de este género como “Harlem nocturne” y “Night train”, alguno que otro de rock con aires orientales -“Rockin´ in Bhagdag”, “Estambul”-, conocidísimas melodías de Henry Mancini y sobre todo versiones (muy buenas, por cierto) de temas míticos de rock and roll, rockabilly y surf, destacando las del Rey por encima de todas. Mención especial merece también la versión del “After Dark” de Tito & Tarántula en un número en el que rindieron homenaje a la famosa escena del streaptease de Salma Hayek con una inmensa serpiente en “Abierto hasta el amanecer”. Este cuarteto de experimentados músicos formado por Astray a la guitarra, Mario García Pomar a la batería, Javi al bajo y Alejandro Lansac a la guitarra y al saxo (que tocó de forma soberbia), no sólo ejecutó de forma a las mil maravillas todos y cada uno de los temas que interpretaron, sino que también participaron de forma activa en otras vertientes del espectáculo, interaccionando con las Evil Evil Girrrls en muchos de los números, bailando, actuando e incluso jugando con divertidos cambios de vestuario para poner ese toque de humor que debe tener toda buena actuación de burlesque. Además, Astral, Javi y Alejandro ejercieron como vocalistas, destacando sobre todo Javi en las versiones que cantó de Elvis. Los bailes, las coreografías, los elegantes números de streaptease, las dramatizaciones, los gags humorísticos y como no, esa pícara sensualidad tan característica del género, corrieron a cargo de Eva Guerrero (Evil Eva), Mariaje García (Lilith Le Monde), Sandra López (Satin Sandy) y Carmen Garrido (Carmelle La Belle), que demostraron que no sólo son muy buenas bailarinas, sino también unas muy buenas maestras de ceremonias y actrices. Ejecutaron decenas de números, la mayoría influenciados por la estética de los 40´s, 50´s y 60´s, en los que no faltaron elementos de vestuario y atrezzo como abanicos, velos, tablas de surf, plumas, boas, bastones… Todo ello al servicio de un espectáculo en el que por encima de todo primaron la elegancia, el humor y el erotismo. Ágil y con mucho ritmo, la propuesta de esta compañía de Burlesque es altamente recomendable y estoy seguro de que dará mucho que hablar en el futuro. Para bien, por supuesto.
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sábado, 30 de julio de 2011
DESCONCIERTOS (CHARLIE HIGHTONE & THE ROCK-IT´S Y THE BIG JAMBOREE)
Concierto celebrado el pasado Viernes 24 de Junio de 2011 en El Sol (Madrid). Público: ¾ de entrada.
Una semana después de la visita a El Sol de un grande del Rock and Roll como Chris Casello y de una leyenda del mismo género como Johny Powers, visitaron la sala madrileña de conciertos dos de las bandas más puristas y en mejor estado de forma del panorama nacional, también dentro de este estilo musical. Si bien a Powers y a Casello -que también estuvieron acompañados de la vocalista holandesa Sue Moreno-, apenas acudieron a verles 60 personas (Rockers de la vieja guardia madrileña en su inmensa mayoría), algo que me provocó cierta desesperanza y bastante mala hostia; hay que decir que en esta ocasión las tornas cambiaron y hubo una muy buena entrada (los Rockers de la vieja guardia repitieron acompañados en este caso por las nuevas hornadas de la capital) lo que sirvió para dar un mayor colorido a la velada y sobre todo para que mi mala hostia pasase a ser una hostia no tan mala. Aunque sigo sin entender que tengan más tirón dos bandas como The Big Jamboree y Charlie Hightone & The Rock-It´s (pese a su gran calidad) que un mito como Powers, que no lo olvidemos es uno de los padres de ese Rockabilly del que maman bandas más actuales como las arriba mencionadas.
Una vez escupidos mis acongojantes interrogantes a los que sigo sin encontrar unas respuestas lógicas, voy a centrarme en la crónica de este gran concierto.
The Big Jamboree son una de las bandas de Rock and Roll con más solera del panorama nacional. De hecho, surgieron a principios de los años ochenta bajo el nombre de Chevy & the Hot Wheels. Nombre que luego cambiaron por el de Big Frank Jamboree para finalmente acabar denominándose con el actual, The Big Jamboree. Afincados en Barcelona, llevan años derrochando clase por cientos de escenarios tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y por sus filas han pasado nombres míticos del Rock español como el vocalista Miguel Ángel García, que estuvo ocho años al frente del grupo y fue a su vez cantante de otra de las bandas más míticas del género en nuestro país: The NuNiles. Desde 2007 es Agustí Burriel el vocalista de este combo orquestal y hay que decir que ha conseguido no sólo que no se eche de menos a Miguel Ángel, sino que lo ha llegado a superar con su enorme voz y su capacidad escénica (es un frontman como la copa de un pino). Por lo demás The Big Jamboree siguen haciendo lo mismo que han hecho desde su creación: bordar con una excelencia incontestable todos esos géneros que aman y que son su razón de ser y de existir, y que abarcan desde el Rock n´ Roll de los años 50´s al Swing pasando por el Rhythm & Blues, el Jump & Jive, el Jump Blues e incluso el Charleston. En su repertorio volvieron a su vez a mezclar temas de cosecha propia con excelentes versiones orquestales (donde los vientos se elevan dando empaque y colorido a todo el conjunto) de clásicos de nombres tan importantes como Louis Prima, Big Joe Turner, Louis Jordan, Roy Brown y Wynonie Harrys entre otros. Y una vez más nos transportaron con su clase y elegancia al ambiente nocturno de los mejores clubes de los años cuarenta y cincuenta. Un lujazo, lo mires por donde lo mires y lo escuches como lo escuches.
Charlie Hightone & The Rock-It´s es una banda de Rockabilly madrileña formada en 2002 por ex miembros de grupos como Nitemares , Jett Darren & The Doggone Riders o Anabelle and the Rock-A-Bells, también con más tablas que el arca de Noé. Su estilo está más cercano al Rockabilly más clásico y también dejan entrever influencias del country y el country western americanos. Puristas como los que más, su sonido eminentemente americanizado resultó un tanto más monótono que el de The Big Jamboree pero este es el único pequeño pero que se les pudo poner a estos grandes músicos liderados por uno de los mejores vocalistas del género en nuestro país: Iván Vela, quien además toca la guitarra rítmica en la onda de los grandes maestros. Con tan sólo dos E.P.´s publicados hasta la fecha (el último, publicado en 2009 es doble) y un recopilatorio en 2010 en el que recogieron todos sus temas anteriores más cuatro nuevos cortes, se han convertido no obstante en todo un referente dentro de nuestras fronteras. Buena culpa de ello la tienen temas como “You don´t care”, “Lover´s curse”, “Get out of my bed” y sobre todo ese pelotazo que es “Booze, booze, booze”. Otro lujazo, vaya.
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miércoles, 27 de julio de 2011
DESCONCIERTOS (CHRIS CASELLO TRIO, SUE MORENO Y JOHNNY POWERS)
Concierto celebrado el pasado Viernes 17 de Junio de 2011 en El Sol (Madrid). Público: 60 personas aproximadamente.
En esta última visita de Casello a España, ha vuelto a acompañarle a la batería Jimmy Lester (ex Straitjackets), siendo en cambio sustituido el habitual Dave Roe al contrabajo, por Johnny G, que no sólo nos hizo olvidar la ausencia del que formase parte de la banda del gran Johnny Cash, sino que llegó a superarlo, tocando de forma soberbia su instrumento y sorprendiéndonos como vocalista en algunos temas en los que su profunda voz nos recordó y mucho, curiosamente, a la del propio Cash.
Para cualquier amante del Rock and Roll clásico y el Rockabilly, el nombre de Chris Casello es de sobra conocido. No en vano, el de Michigan ya desde muy joven, tocó como guitarrista con grandes figuras del género como Bo Diddley, Martha Reeves, Billy Lee Riley, Robert Gordon, Jack Scott y Bab Pittman entre otros. Y antes de formar este combo conocido como Chris Casello Trio recorrió durante ocho años la famosa autopista 66, tocando rockabilly, western swing y honky tonk con su anterior banda: Starlight Drifters. Pero el caso es que Chris Casello pese a rezumar aires de vieja escuela, es capaz a su vez de trascender los cánones más puros del género aplicando a su sonido unas influencias juveniles que nunca ha ocultado y que van desde The Rolling Stones a The Beattles pasando por Scotty More e incluso The Stooges. Además su variado repertorio se mueve no sólo dentro del Rock and Roll clásico de aquellos maravillosos años cincuenta y sesenta, sino que discurre también por otros muchos estilos como los ya mencionados rockabilly o western swing, el surf e incluso el country. Un repertorio que sobre todo se centró en esta primera parte de la velada en temas extraídos de sus tres discos publicados bajo el nombre de Chris Casello Trio, en los que el peso del conjunto lo llevó sobre todo el propio Casello con su maravillosa forma de tocar la guitarra y con su saber estar sobre el escenario, irradiando una energía y magnetismo sólo al alcance de muy pocos (de hecho, en muchos momentos, su suficiencia casi arrogante a la hora de tocar, me recordó a ese otro gran maestro de las seis cuerdas que es el Dick Dale).
Tras haber calentado un ambiente que pese a la escasez de gente (sigo sin entender por qué le cuesta tanto al público en general acudir a este tipo de conciertos, es como si esta parte tan esencial e importante de la música estuviese vetada para ellos y sólo puediese ser disfrutada por rockers; algo que no ocurre con el resto de estilos musicales donde nos encontramos por ejemplo que en un concierto de AC/DC no sólo hay heavys melenudos entre el público sino una amplia y variada amalgama de personas de muy diversas edades, estilos, gustos y condiciones) fue maravilloso gracias a la calidez y entusiasmo desplegado por las rockeras y rockeros que asistieron, sobre todo pertenecientes a la vieja guardia madrileña, ya que ni siquiera los más retoños y mozalbetes se sintieron atraídos por un evento de tamaña magnitud (algo que tampoco entiendo, porque si te gusta un estilo musical como éste, que mejor forma de demostrarlo que acudiendo a ver a uno de sus más importantes pioneros y pilares, el señor Johnny Powers), pues parece ser que los nuevos rockers prefieren deleitarse a su vez con las nuevas formaciones y sin embargo están dejando de lado a los auténticos creadores del género, lo que es una lástima que está provocando -al igual que en el resto de estilos- que la gente más joven cada vez tenga menos cultura musical y se conozca cada vez menos la historia fundamental de la música del siglo pasado en toda su extensión; saltó a escena la holandesa Sue Moreno, acompañada como no, por Chris Casello y sus compañeros.
La hermosa vocalista ceñida en un espectacular vestido, derrochó clase y sensualidad con cada uno de sus sexys movimientos, meciéndonos a todos al compás de su cadencioso movimiento de caderas y haciéndonos viajar cogiditos de su mano a aquellos clubes americanos de los años cincuenta cargados de humo en los que las grandes damas de la canción rompían corazones desde el escenario. Su espectacular presencia y su incólume estilo, bien hubiesen valido ya el precio de la entrada. Y pese a todo, la suya fue la parte más descafeinada del concierto, porque la presencia no lo es todo y en cuanto a la parte vocal, la señorita Moreno volvió a mostrarse una vez más, un tanto anodina. De hecho, el único tema de entre todos los clásicos que cantó -“My Baby Left Me”, “Lonely Weekends”, “Fool Such As I”, “Quién Sera”-, que bordó de principio a fin, haciéndolo suyo y provocando que saltasen chispas fue el excelente: “It Doesn’t Matter Anymore” de Buddy Holly. El resto fue una extraña mezcla de sensaciones que iban desde la admiración generada por su enorme clase a un cierto desaliento por su falta de poderío vocal en la mayoría de sus interpretaciones, lo que acabó provocando cierta zozobra contenida en el personal.
Una zozobra que borró de un plumazo el plato fuerte de la noche: Johnny Powers. Y es que con su increíble biografía (es el único artista que ha grabado tanto con Sun Records como con Motown Records, siendo en este caso el primer blanco fichado por esta compañía; ha sido uno de los grandes revolucionarios de la música americana junto con sus coetáneos Elvis Presley, Carl Perkins, Johnny Cash, Jerry Lee Lewis o Roy Orbison; ya en la década de los 50´s grabó éxitos como “Rock, Rock”, “Mama Rock” o “Long Blonde Hair” y es sin duda uno de los padres del género conocido como Rockabilly) teníamos claro de antemano que íbamos a tener el placer de ver ante nosotros a una leyenda viva de la música. Lo que pasa es que muchas veces se ha dado el caso de que esas leyendas a la hora de la verdad no siempre cumplen en el plano estrictamente musical porque evidentemente el paso del tiempo no siempre trata igual de bien a nuestros ídolos y las manos se atenazan, los dedos pierden velocidad, las grandes voces se adormecen y se convierten en susurros de lo que un día fueron, la vitalidad se escapa y la memoria falla. Pero queridos amigos, nada de esto sucedió en esta ocasión. De hecho, Johnny Powers a sus setenta y tres años dio toda una lección de profesionalidad, de carisma y de clase. Tocó con desparpajo y soltura su guitarra rítmica protagonizando unos hermosos duelos junto a Chris Cassello y su banda que también acompañaron en escena al de Memphis. Y sobre todo desplegó una voz torrencial y huracanada brotando misteriosamente de su diminuto cuerpo que nos azotó como un vendaval. Una voz perfecta, pura, masculina, vigorosa y eterna que nos hizo ver y reconocer que hubo y hay mucha más vida en el Rock más allá del gran Elvis Presley, al que tanto nos recordó. Una voz con la que rindió homenaje a otras grandes leyendas como él: el ya mencionado Elvis, Gene Vincent, Buddy Holly, Hank Williams, Dick Dale (la versión del “Misirlou” con la que cerró el concierto fue sencillamente acojonante)…, y con la que repasó todas las joyas de su magnífica carrera: “Long Blonde Hair”, “Mean Mistreater”, “ With your love, with your kiss” y sobre todo la maravillosa “Me and my Rythm Guitar”, haciéndonos volar a aquella época en la que como él mismo comentó: “al Rockabilly simplemente lo llamaban Rock And Roll”. Y es que queridos amigos, el revival de gente tan famosa como Kitty, Daisy & Lewis está muy bien, pero más nos valdría que no nos olvidásemos de los grandes maestros como este Johnny Powers, que son quienes realmente lucharon y siguen luchando por hacer de la música ese bien tan preciado sin el cual muchos no podríamos vivir. Porque no deja de ser deprimente que estos jovenzuelos abarroten salas con aforos cercanos a las dos mil personas y a una de las fuentes que les sirve de inspiración no vayan a verle ni cien personas. ¿Vosotros lo entendéis? Yo desde luego, no.
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