martes, 10 de mayo de 2011

DESCONCIERTOS (THE QUIREBOYS)



Concierto celebrado el pasado jueves 5 de Mayo de 2011 en El Sol (Madrid). Público: Lleno.

The Quireboys es una banda de rock and roll que se creó en Londres a mediados de los años ochenta, con músicos nacidos en Newcastle. Su primer álbum, “A bit of what you fancy”, fue todo un pelotazo que a día de hoy sigue condensando los temas más potentes de su repertorio: un puñado de himnos imperecederos y atemporales que son un fiel reflejo del mejor rock de tradición clásica que se ha compuesto en las últimas décadas, lo que les permitió obtener un enorme éxito de crítica y de público y compartir escenario con lo más granado del panorama musical del momento: Guns n´ Roses, L.A. Guns, Iggy Pop, Soundgarden, The Cramps, The Charlatans, The Cult, The Rolling Stones, Whitesnake, Poison, Aerosmith y un sinfín de grandes bandas más. La irrupción del grounge hizo que grupazos como éste comenzasen a ser denostados poco a poco por la crítica, arguyendo esa sempiterna letanía que a día de hoy sigue tan vigente: lo nuevo mola y lo viejo está caduco. Como vivimos en un mundo en el que todo evoluciona rápidamente y el consumo es aceleradísimo, se tiende desde los medios musicales especializados y ya no digamos desde los medios de comunicación masivos a intentar generar nuevos ídolos en todo tipo de ámbitos (entre los que se incluye por supuesto, el de la música) para nutrir las expectativas de un ávido público cada vez peor formado y que cada vez da menos valor al conocimiento de las raíces de la música, del cine y del arte en general. Un público que consume productos de forma ansiosa y los encumbra con la misma facilidad con la que luego rápidamente se olvida de ellos. Lo que nunca han sido capaces de reconocer, entender ni predecir los críticos modernatas, gafapastiles y pachangueros de turno, es que existen géneros como el del rock n´roll que por mucho que ellos se empeñen en denostar como algo pasado de moda, realmente poseen una esencia y autenticidad tan grandes, que jamás dejarán de tener vigencia; porque nacen del corazón y de las entrañas y porque poseen el alma que a tantos y tantos grupos moderniles y de radiofórmula que ellos encumbran, les falta. Porque los auténticos rockeros, como estos The Quireboys viven para y por su música y la hacen una forma de vida en la que creen con una fe ciega, que por tanto defienden (en sus directos) con un encorajinamiento e intensidad excelsos. De hecho, lo más meritorio sin duda de grupos como éste, es ver como siguen dejándose la piel sobre el escenario en cada actuación, pese a que hayan pasado de tocar en estadios repletos ante miles de personas, a tocar en salas de pequeño aforo ante audiencias más reducidas. Esto es debido a dos cosas que por desgracia a muchas de las nuevas bandas que surgen a día de hoy en cualquier rincón del mundo les falta: profesionalidad y sobre todo una pasión inusitada por eso a lo que han dedicado su vida y que mejor saben hacer, y que no es otra cosa que tocar. Por eso, cuando al comienzo de cada nuevo concierto, el carismático líder y vocalista de la banda británica grita su famoso: “We are The Quireboys and this is Rock and Roll”, a los amantes de la buena música se nos pone un nudo en el estómago al saber que durante las dos horas siguientes vamos a disfrutar de un espectáculo mayúsculo orquestado por unos músicos como la copa de un pino que además van a poner toda su alma en cada acorde, cada movimiento, cada riff, cada melodía y cada canción, defendiendo lo que en el fondo no es otra cosa que una forma de vida, que a tantos y tantos nos ha servido precisamente, para alegrar y para hacer más llevaderas las nuestras propias. Para colmo de bienes desde el primer momento de este bolo Spike, Griffin y compañía dejaron más que claro que esta iba a ser una noche especial y es que pese a que sus directos son siempre sinónimo de calidad y cojones, en esta ocasión se mostraron mucho más enchufados que en sus dos anteriores visitas a la capital, como si hubiesen bebido un elixir que los rejuveneciese y les otorgase más velocidad en los dedos, más contundencia en las cuerdas vocales y más vitalidad en sus cuerpos. Debido a esto, la batería y el bajo sonaron con más fuerza que nunca, los riffs de guitarra fueron más abrasivos y la voz de Spike fue más árida, sensual y afilada que la del mismísimo Rod Stewart de los primeros tiempos, al que él siempre tanto ha admirado. Evidentemente dieron salida a canciones de sus trabajos más recientes: “Homewreckers & Heartbreakers” y “Halfpenny Dancer”, tocando también algún tema del impoluto “Well Oiled”, pero cuando nos hicieron tocar el infierno (el cielo de los rockeros) fue cuando se centraron en los míticos temas que conforman el que hasta la fecha es su mejor álbum, el irrepetible “A bit of what you fancy”. Prendieron la mecha con “7 O´clock” a la que se fueron sumando “Whippin´ Boy”, “Sweet Mary Anne”, “Roses & Rings”, “I Don´t Love You Anymore”, que fueron haciendo que las llamas creciesen más y más para acabar incendiando una sala que acabó extenuada y rendida a sus pies con las memorables: “Take me home tonight” y  “Sex Party”. Dos horas de música inconmensurable vestida de gala con el traje del mejor Rock, oficiadas por ese frontman canallesco y pendenciero de pañuelo eterno, que una vez más se transmutó en el mismísimo diablo para regocijo de su público. Dos horas que deberían servir de ejemplo para todos esos “sin sangre” que día sí y día también se suben a un escenario para tocarnos los cojones con su desgana y falta de actitud. Dos horas que resumen a la perfección la indiosincrasia de un género imperecedero y de cómo ha de ser entendida y ejecutada la música en directo, que concluyeron con los miembros de la banda saludando y charlando afectuosamente con el público durante más de una hora, sin poner ni una mala cara ni hacer un mal gesto; algo de lo que también deberían aprender todos esos “musiquilicuatres de tres al cuarto” que van de estrellitas, cuando en realidad no son más que unos petulantes engreídos de los que nadie se acordará dentro de unos meses, encumbrados por esos otros engreídos de turno que siguen haciéndonos creer que el Rock & Roll ha muerto.
¡Perdónalos Dios, porque no saben ni lo que hacen ni lo que dicen!
CLICKAD MALDITOS, CLICKAD- enlace al tema "Sex Party" de The Quireboys: http://www.youtube.com/watch?v=XYfczbtxAWU

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