sábado, 11 de diciembre de 2010

DESCONCIERTOS (LAPIDO)


Concierto celebrado ayer en El Sol (Madrid). Público: lleno a reventar.

José Ignacio presentó ayer en la capital su último trabajo: "De sombras y sueños", disco que sigue la línea de sus largos anteriores, con un importante matiz: las guitarras se han vuelto más "angustiafiladas", recordando bastante al Neil Young más intimista. Por lo demás, el granadino volvió a repartir a destajo (dos horazas y media de concierto) su medicina (las nuevas canciones ya forman parte de un repertorio que sus seguidores recitan de memoria con devoción) y sus incondicionales (MÁS LAPIDIIIIIISTAS QUE NUNCA, que diría el gran Héctor del Mar)volvieron a adorarle como si de un dios se tratase. Su carrera, sus conciertos, sus canciones, se basan principalmente en la honestidad, el esfuerzo y ese pesimismo que le persigue y en el que se siente cada vez más a gusto: su rostro destila el mismo sufrimiento que sus letras (ayer, más que en ninguna de sus anteriores visitas). Y una vez más se vivió una homilía con la que no todos comulgamos, pero que sin lugar a dudas respetamos. Una homilía tan parecida a sus otras liturgias pasadas que no tendría sentido volver a escribir sobre ella, porque la letanía se repite una y otra vez, así que si queréis saber lo que significa el "lapidismo", aquí os dejo la crónica que escribí hace poco más de un año, con motivo de su última visita a El Sol.

Crónica del concierto celebrado el 25 de mayo de 2009 en El Sol (Madrid) por uno de los rockeros más apreciados del panorama nacional: Don José Ignacio Lapido, quien por encima de filias y fobias, hay que reconocerlo, es un profesional como la copa de un pino.

JOSÉ IGNACIO LAPIDO: el sábado en El Sol actuó el granadino, por tercera vez en menos de un año. Y por tercera vez en menos de un año, cientos de incondicionales volvieron a respaldarle. Lo de Lapido es como una religión (el "Lapidismo"), que tiene unos fieles adeptos que le adoran con devoción, compran todos sus discos, se saben todas sus canciones y le siguen por todas partes. Estos mismos fieles, saben de buena mano, que a su Dios o se le adora o se le detesta. Porque no todos los humanos somos capaces de aceptar y seguir ciegamente el "Misterio" oscuro y apocalíptico de José Ignacio.
JOSÉ IGNACIO LAPIDO (Y 2): yo pese a no ser "lapidista", me he tragado ya cinco de sus homilías musicales en directo, incluida aquella memorable con otro dios ya resucitado, interpretando "La chica de ayer".
Al empezar su actuación del sábado, le noté más cañero (recio se dice en mi tierra) que en otras ocasiones. Las guitarras cobraron mayor protagonismo y hasta su voz parecía fluctuar más endurecida que en homilías previas. Y pensé, yo a Lapido, no le detesto. Porque es un gran compositor, porque sus letras son hermosas, porque va acompañado de unos musicazos. Pero tampoco le adoro: porque no acaba de engancharme, porque pese a mi respeto y sus tablas, se me hacen muy planas sus apariciones en directo.
JOSÉ IGNACIO LAPIDO (Y 3): y mientras yo pensaba en esto, las canciones seguían cayendo, una tras otra. Y minuto a minuto, comencé a sufrir en mis propias carnes el castigo del Dios Lapido, retorciendo con su eterna actuación (más de dos horazas: éxtasis para sus seguidores, martirio y condena para los que no lo somos) mi alma, destrozando mi vitalidad, usurpando mi sonrisa. Agotado, abatido, CONDENADO, sólo podía rogar: "Lapido, apiádate de mí por favor". Pero el profesional José, no se apiadaba fácilmente y una y otra vez volvía a arremeter con un nuevo tema.
Hasta los bises, que de repente me subyugaron y emocionaron. Dos trallazos que sonaron como trompetas bíblicas y borraron de un plumazo los nubarrones de mi alma.
JOSÉ IGNACIO LAPIDO (Y 4): no sé qué decir. Para mí, capaz de lo mejor y de lo peor. Astuto: me deprime y me eleva a su antojo. Me roba las ganas de vivir y luego es capaz de devolvérmelas. Lapido, te lo ruego, no juegues más conmigo.
Soy ateo, soy ateo, soy ateo.... ¡¡¡No quiero que me vuelvas a resucitar porque no soporto una nueva crucifixión de dos horas musicales!!! ¡¡¡El martirio es demasiado doloroso!!!

Ayer lo volvistes a hacer, Don José, volviste a elevarme y a hundirme el el fango, volviste a demostrarme que a profesionalidad te ganan muy pocos y volviste a mostrar la clase que tienes, hablando poco pero siempre bien: tu escueta muestra de cariño al gran Enrique Morente condensó todo el sentimiento que atrapas tras ese muro impenetrable de hondo pesimismo, en el que te mueves como pez en el agua.

Y mientras el público te aplaudía de forma atronadora tras tu actuación, tú enfilabas los camerinos con esa satisfacción escondida que tan poco sabes mostrar, mientras entonabas en silencio el "mea culpa", porque sabes bien que tú y sólo tú, tienes la culpa de encender hasta casi achicharrarlo a ese público que te sigue como a ese Mesías de las causas perdidas que eres, allá donde vayas. ¿Y sabes qué? Creo sinceramente que te lo mereces.
CLICKAD MALDITOS, CLICKAD (TAMPOCO ESTARÍA DE MÁS QUE LO HICIESEIS EN LA PUBLICIDAD DE ESTE BLOG, QUE LA COSA ESTÁ MUY MALA)- enlace al videoclip del tema "La antesala del dolor" de Lapido: http://www.youtube.com/watch?v=jquPm1cszDk

1 comentario:

Fátima dijo...

Yo Lapidiana confesa, salí de sol satisfecha, muy muy satisfecha (quizás eché de menos más caña...), a pesar del palizón que supuso llegar a Madrid media hora antes del concierto viniendo desde Cádiz...pero mereció la pena ver al "maestro" Lapido tocar en la capital.
En fin, gracias por tus palabras y por tu sincera crítica a pesar de ser alguien que no es -siguiendo con el tema sectario- "uno de los nuestros" _aunque ahora que lo pienso, esto ha sonado más a mafioso....-.
Saludos desde el sur.