viernes, 18 de marzo de 2011

DESCONCIERTOS (MARCUS DOO & THE SECRET FAMILY + NARCOLEPTICA)


Concierto celebrado ayer en El Sol (Madrid). Público: 60-70 personas aproximadamente.

Bajo el nombre de Narcoleptica se esconde el original y personalísimo proyecto de una sola persona, la también artista plástica Beatriz Vaca. Haciendo suyo el dicho de “yo me lo guiso yo me lo como”, la sevillana ha aprendido música de forma autodidacta, ha autoeditado sus dos únicos trabajos hasta la fecha: “Narcoleptica” (2006) y “The Modular Explanation” (2008) y ella sóla se basta para llenar el escenario con sus melodías de ambiente oscuro, cantando, tocando la guitarra, los teclados y el metalófono, grabando loops en tiempo real y eso sí, utilizando también instrumentos virtuales y grabaciones por ordenador.
Un proyecto de estas características, que a priori pudiera parecer carne de gafapasta y por tanto, cercano a la tomadura de pelo a la que estamos acostumbrados con otras formaciones tipo “Los caballos de Dusseldorf”; no lo es sin embargo, ni por asomo, por varios motivos de peso, siendo el más claro de ellos, la enorme capacidad intuitiva (llamadlo oído, olfato o lo que os salga de los ovarios/cojones) que posee Beatriz para crear unas composiciones extremadamente poéticas, adictivas y con una calidad que todo hay que decirlo, yo no creia que me fuese a cautivar tanto. Antes de pasar a analizar los pros de Narcoleptica (que son los más), voy a despacharme primero con los contras (que haberlos también haylos). Quizás el menos importante, pero que no me gustaría dejar de lado, es el escaso cuidado que le dedica Beatriz a la estética de su puesta en escena (y más teniendo en cuenta que también es artista plástica); y es que podría hacer que se enriqueciese mucho más el conjunto de su propuesta incluyendo algún tipo de proyección audiovisual que sirviese para reforzar la carga narcótica de sus canciones; y el cero cuidado de su propia imagen (salir a tocar vestida como si realmente se fuese a tumbar en el sofá de su casa a ver unas pelis y fumarse unos canutos, no concuerda con el tipo de propuesta musical que ella defiende). El segundo contra es el más importante: la utilización de instrumentos virtuales y bases grabadas por ordenador resta credibilidad a su directo, y es que, llamadme arcaico si queréis, pero yo no acabo de creerme del todo a los artistas que hacen sonar cosas que yo no veo por ningún lado sobre el escenario. Pese a todo (y aquí vienen los pros), Beatriz tiene mucho mérito por varios motivos. El primero sin duda, es haber logrado crear un espectáculo en el que ella solita se basta y se sobra para confeccionar un universo sonoro de esos que se te incrustan en el subconsciente. El segundo es haber conseguido alejarse de la típica propuesta musical que caracteriza al grueso de las chicas del indie patrio, elaborando unos sonidos originales y con una personalidad aplastante que la convierten en un oasis distinto (con todo lo bueno que ello conlleva) dentro del desolado y alienado panorama musical del momento. El tercero es haber conseguido eso tan difícil de lograr que es embellecer la tristeza y convertirla en apetecible gracias a haber sabido exprimir la parte más poética del desaliento y la desolación en sus composiciones. Unas composiciones oscuras, etéreas, abrumadoras, angustiosas, claustrofóbicas, narcóticas… y sobre todo igual de atractivas que adictivas. Por eso, más que producir esos accesos de sueño incontrolables propios de la narcolepsia, lo que consigue es seducirte como un buen hipnotizador, captando toda tu atención con su abrumador sonido.
Por fin algo nuevo que llevarse a la boca bien facturado y bien ejecutado. Un placentero descubrimiento sin duda.
Lo de Marcus Doo & The Secret Family, también es harina de otro costal, porque pese a que se engloban dentro de la etiqueta del folk/rock indie (de los cojones), escapan con mucho del tono general soporífero y falto de chicha al que nos suelen tener acostumbrados la mayor parte de bandas que pertenecen a este género. Gran parte de culpa la tienen David Sergeant (guitarra eléctrica) y la sección rítmica del grupo: Greg Gobel (bajo) y Fabrice Gamon (batería) que consiguen crear unas melodías ambientales y casi etéreas cimentadas en unas ejecuciones rotundas e intensas, que no suelen verse a menudo en este tipo de formaciones y que hacen que el conjunto cobre un mayor empaque pareciéndose su sonido más al de bandas de la categoría de Pink Floyd que no a copia barata, plomiza e insustancial de los Coldplay de turno (que es lo que suele pasar casi siempre). La guinda a esta buena base la ponen los duelos vocales del propio Marcus Doo y de la dulce Rocío León, que consiguen una compenetración enorme que en los temas más destacados del grupo: “Sarah Anne”, “We Could Go Out”, “1919” y sobre todo “Secret Family”, llegan a ponerte los pelos de punta. Delicioso fue también el momento en que Rocío interpretó “El principio” a capella, elevando su angelical voz hasta el firmamento tras resquebrajar los muros de la sala y haciendo a su vez que todos nosotros nos elevásemos con ella hasta poder tocar las nubes que ayer encapotaban el cielo de la capital. No puedo dejar de comentar, sin embargo, que también hubo momentos más soporíferos, sobre todo con canciones más planas como “Remind me” y “The lion”, más en la onda del típico y tópico cansautismo folkiano duermevacas. Pero no quiero que este comentario ensombrezca el buen hacer de un grupo, que como ya he dicho antes, escapa con mucho del tono mediocre imperante y tiene un directo más que aceptable y agradable. Otra sorpresa que sirvió para dejarme un muy buen sabor de boca.
CLICKAD MALDITOS, CLICKAD (TAMPOCO ESTARÍA DE MÁS QUE LO HICIESEIS EN LA PUBLICIDAD DE ESTE BLOG, QUE LA COSA ESTÁ MUY MALA)- enlace al videoclip del tema "Secret family" de Marcus Doo & The Secret Family: http://www.youtube.com/watch?v=Cf0ThsFoCqk

No hay comentarios: